Cuando una persona se plantea la posibilidad de convertirse en emprendedor, existe una alta probabilidad de que escoja el sector de la gastronomía. Es así porque, probablemente, percibimos que allí las barreras de entrada son más bajas. Resulta en cierto sentido paradójico, pues es en este tipo de negocios donde encontramos una de las mayores tasas de “muerte prematura”.
La causa a menudo es multifactorial, pero sin duda una de las más importantes es el descuido frente al seguimiento y gestión de los indicadores financieros, como herramientas que permiten medir el desempeño de la empresa y detectar oportunidades de mejora.
Muy resumidamente, al decir indicadores financieros nos referimos a:
Ventas, que podemos discriminar entre totales, por producto o servicio y por cliente. Este indicador puede permitirnos, por ejemplo, identificar los productos más solicitados y rentables o, en el caso de un restaurante, calcular el ticket promedio.
Costos, donde debemos incluir lo relativo a todos los ingredientes y demás insumos utilizados para elaborar los productos y/o prestar servicios; además de gastos operativos y todo aquello en lo que haya que gastar para atraer y servir al cliente.
Rentabilidad, que implica determinar asuntos tan esenciales como nuestro margen de utilidad bruta y neta o el llamado Retorno sobre la inversión (ROI).
Liquidez, que indica la capacidad de tu negocio de convertir activos en efectivo de forma rápida para cumplir con tus obligaciones financieras a corto plazo.
Eficiencia, donde entran en juego variables tan importantes como la rotación de inventario, de las cuentas por cobrar y de las cuentas por pagar. Aquí considero que la rotación de inventario es un aspecto crucial que debe tratarse con más profundidad. Sería beneficioso discutir estrategias específicas para mejorar este indicador y cómo afecta la rentabilidad del negocio.
¿Y por qué los indicadores financieros son tan importantes en el negocio de la gastronomía?
Una razón está en la naturaleza competitiva del sector, donde a menudo hay pequeños márgenes de ganancia, alta rotación de inventario y muchas variables externas que obligan a un seguimiento muy preciso de los indicadores. Además, los costos de los alimentos y bebidas suelen fluctuar considerablemente, y su gestión es propensa a mermas poco detectables que dificultan la predicción de la rentabilidad. A este respecto, aunque se menciona la merma, sería útil incluir un análisis más detallado sobre los factores que contribuyen a estas pérdidas y su impacto financiero.
Efectivamente, en este tipo de negocios se suele subestimar el costo real de los ingredientes e incluso el de personal. Este y otros factores hacen que a menudo los restaurantes tengan dificultades para determinar su punto de equilibrio, es decir, aquel donde los ingresos cubren los costos, generando así decisiones equivocadas en la fijación de precios. Aquí, una mención de ejemplos concretos podría ilustrar mejor este problema.
En consecuencia, una mala gestión de los indicadores financieros puede llevarnos al fracaso por distintas vías:
- Tomando decisiones poco informadas sobre inversiones, precios, promociones o contratación de personal.
- Incapacitándonos para identificar problemas antes de que sea demasiado tarde.
- Alejando la inversión, pues no seremos capaces de exponer de manera convincente el desempeño del negocio ante los interesados en invertir.