Los tiempos de crisis son momentos en que las empresas ven sus ventas en picada, por lo general relacionadas con cambios en el entorno que afectan el consumo, la producción o la acción de compra de sus clientes.
Sólo los productos o segmentos de negocios conocidos como contracíclicos se comportan de manera diferente. Es aquella gama de productos / servicios que no son afectados por los ciclos de la economía, están atados al pensamiento del consumidor y éste los consume porque de ello depende su mejor estar o bienestar. Es el caso de servicios públicos, telefonía, internet, banca y determinada gama de productos y alimentos.
Adaptarse sigue siendo una ventaja competitiva
Una variable que diferencia a las empresas de éxito es saber adaptar continuamente sus estrategias a los cambios del entorno, entendiendo que no todo lo que sucede internamente es consecuencia de factores externos.
La buena gestión adapta constantemente sus estrategias a lo cambiante del mercado, la madurez, la observación y la intuición son claves para detectar a tiempo las alarmas del mercado y en tener la agilidad y creatividad para saber responder, la reingeniería, la reestructuración, la reinvención y la readaptación son aspectos que oxigenan la competitividad de los negocios. En este proceso de adaptación entran en juego el liderazgo, la operatividad, los cambios en la organización, la formación del capital humano, la adecuación tecnológica, la innovación en los servicios o productos, las alianzas y colaboraciones, los emprendimientos corporativos o intra-emprendimiento, las políticas de precio y la comunicación.
Estrategia, medición y capacidad de ajuste
Las estrategias deben diseñarse a corto y mediano plazo, deben ser medibles cuantitativa y cualitativamente y establecer objetivos y metas realistas. En pocas palabras, para lograr una adaptación continua se necesita manejar las estrategias de marketing y de marketing interno, sus tiempos y sus formas de ejecución.
Acciones concretas para sostener la competitividad
Las claves: conocer las debilidades y fortalezas de nuestros competidores directos e indirectos, establecer mecanismos de pagos, establecer alianzas estratégicas, promociones temporales, desarrollar nuevas presentaciones del producto, trabajar estrategias de micro targeting, diseñar experiencias inmersivas, pensar en elementos de valores agregados, determinar una red comercial no tradicional, canales de distribución alternativos, políticas de fidelización de los clientes, manejo y gestión de base de datos, reuniones frecuentes con los colaboradores, detectar nichos de mercado no atendidos, crear nuevos nichos de mercado, establecer acciones de networking, mantener una estrategia de comunicación tradicional y de comunicación digital.
Charles Darwin, autor de “El origen de las especies” publicado en noviembre de 1859, decía que no sobrevive la especie más fuerte, sino la que mejor se adapta al entorno. Algo parecido podríamos aplicar en el campo de las empresas y los negocios. No sobreviven las más grandes, ni las de mayor presupuesto sino las que mejor se adaptan a los cambios de su entorno.
Maríam Krasner- Asesora en comunicación estratégica.